¿RE-VÁLIDA o RE-INVÁLIDA?

02 octubre 2017 1

Autora: Maria Jose Daniel Huerta.

Se trata de “evaluar”, sea como sea, sin pararnos a pensar: ¿para qué?, ¿cómo?, ¿por qué? Llevamos tiempo escuchando y leyendo noticias sobre la evaluación final de 4º ESO, pero hasta el momento la “innovación” es más virtual que real. La reforma educativa promovida por la LOMCE recoge, como novedad, que al finalizar la educación secundaria obligatoria todos los alumnos han de realizar una evaluación externa para comprobar el grado de adquisición de los objetivos y competencias de la etapa. Prueba que, además, será indispensable superar para obtener el título de Graduado en Educación Secundaria Obligatorio, como establece su artículo 31.

Si consideramos todo lo que aparece en la reforma educativa relacionado con la evaluación final de educación secundaria obligatoria, muchas son las preguntas que podemos plantearnos, siendo también varios los argumentos no concordantes.

Según las disposiciones de la LOMCE, esta evaluación final debería haber sido efectiva este año (junio de 2017) ¡aunque sin efectos académicos! La realidad ha sido que en algunas Comunidades Autónomas se ha efectuado la reválida, pero como un muestreo, por lo que no todos los alumnos la han realizado, tan solo los escolares de los centros seleccionados, eso sí, tal y como se indicaba, sin efectos académicos. A fecha de hoy no se conocen los resultados obtenidos, ni tampoco el porqué de este cambio de dirección, ya que, supuestamente, todos los alumnos la deberían haber llevado a cabo.

En este contexto, nos podríamos preguntar ¿para qué sirve entonces la evaluación “continua”? término muy ligado al ámbito educativo escolar. Efectivamente, el alumno es evaluado a lo largo de los cursos y los docentes emiten informes acerca de sus progresos, calificando con una serie de notas que reflejan la consecución o no de los objetivos y las competencias clave. Pero, ahora parece que lo más importante es el resultado final, atrás quedó el valor del progreso, del trabajo diario ¿Para qué? Ya pueden esforzarse los alumnos durante 10 años –etapa obligatoria de la enseñanza–, que si no superan la evaluación final no conseguirán el título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria, esta es la realidad. Una vez más, surgen nuevas preguntas: ¿de qué vale el trabajo y el esfuerzo realizado durante la educación obligatoria?, ¿para superar la evaluación final?, ¿y si no se supera?

En el punto I del preámbulo de la LOMCE se expone que: “La lógica de esta reforma se basa en la evolución hacia un sistema capaz de encauzar a los estudiantes hacia las trayectorias más adecuadas a sus capacidades, de forma que puedan hacer realidad sus aspiraciones y se conviertan en rutas que faciliten la empleabilidad y estimulen el espíritu emprendedor a través de la posibilidad, para el alumnado y sus padres, madres o tutores legales, de elegir las mejores opciones de desarrollo personal y profesional”, ¡cómo!, ¿resulta que los estudiantes que han concluido estos años pasados la enseñanza obligatoria sin reválida no pudieron optar por el camino más apropiado a sus aptitudes?

Se puede comprobar, que el establecimiento de la evaluación final no es congruente con algunos de los razonamientos recogidos en la reforma educativa, pues, a02 octubre 2017 2 parte de lo anteriormente expuesto, en el punto III del preámbulo de la LOMCE se manifiesta que: “Nunca como ahora hemos tenido la oportunidad de disponer de una educación personalizada y universal”. La universalidad de la educación la analizaremos en su momento, pero la calificación de personalizada parece una broma de mal gusto. Es cierto que se establecen programas de mejora del aprendizaje y del rendimiento, pero el final es igual para todos los alumnos, superar la misma prueba, tengan los alumnos las características que tengan ¿dónde aparece aquí la citada personalización?

Profundizando en ese punto III del preámbulo, otra afirmación nos inquieta: “La lucha contra la exclusión de una buena parte de la sociedad española, propiciada por las altas tasas de abandono escolar temprano y por los bajos niveles de calidad que hoy día reporta el sistema educativo, son el principal impulso para afrontar la reforma”. ¿Acaso no supone exclusión el no atribuir el título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria a un alumno que haya aprobado todas las materias de secundaria si no supera la evaluación final? Tal y como está planteada esta evaluación externa, aquellos alumnos que no logren superarla quedarán excluidos de forma directa, pues prácticamente finalizan su camino como estudiantes, con lo cual, la vía hacia la empleabilidad queda muy limitada, dado que es bastante difícil acceder a un puesto de trabajo sin la obtención de dicho título.

La LOMCE también hace referencia al carácter formativo de esta prueba final. Pues bien, para que sea una evaluación formativa ha de tratarse de una actividad sistemática y continua, que permita compartir a profesores y alumnos la consecución de las metas propuestas y conocer los avances en función de los objetivos establecidos, es decir, que proporcione información tanto a los docentes como a los estudiantes para progresar personalmente y mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje, en definitiva, que sirva como retroalimentación. En este caso, ¿qué efecto formativo tiene emitir una nota única que indica la superación o no de la prueba final? ¿Existe algún feedback con el alumno, como en la evaluación continua, para ofrecerle la posibilidad de conocer sus fallos y poder enmendarlos?

Resaltamos, para terminar, otro párrafo en el que se apunta que: “El éxito de la propuesta de evaluaciones consistirá en conseguir que ningún alumno o alumna encuentre ante ellas una barrera infranqueable” ¿Y cómo transformarnos la barrera en un trampolín? Tras valorar el trabajo y el logro de los alumnos en las etapas de educación obligatoria, principalmente mediante una evaluación continua, ¿pretendemos ahora que los alumnos consigan el título únicamente teniendo en cuenta el resultado de una evaluación final? El párrafo normativo se completa de la siguiente forma: “Cada prueba debe ofrecer opciones y pasarelas, de manera que nadie que quiera seguir aprendiendo pueda quedar, bajo ningún concepto, fuera del sistema”. Bajo esta postura, si lo que se pretende es no excluir a nadie del sistema educativo, ¿qué sentido tiene bloquear la obtención del título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria si no supera la evaluación final, habiendo aprobado las materias de la etapa de secundaria?, ¿dónde están las opciones y pasarelas que oferta la ley?

Teniendo en cuenta lo aportado hasta aquí, da la sensación de que se trata de una evaluación finalista con la que se pretenden extraer conclusiones de carácter general. Además, el hecho de no expedir el título cuando no se supere, a pesar de haber aprobado las distintas materias de secundaria, supone un gran obstáculo para el alumnado, un menosprecio del trabajo docente y la infravaloración de la evaluación continua. Se busca una prueba para validar, pero no nos damos cuenta de que puede convertirse en una prueba de invalidación de un proceso de 10 años de trabajo y esfuerzo de estudiantes y profesores.

7 Mayo 2021 1
Sapere audae (atrévete a pensar)

LA EDUCACIÓN SEMIPRESENCIAL A DEBATE

LA EDUCACIÓN SEMIPRESENCIAL A DEBATE.

Autora: Maria Jose Daniel Huerta.

 

El curso pasado tuvo que clausurarse trabajando a distancia en la mayor parte de nuestro país. La realidad es que la COVID-19 ha generado una evidente revolución en todos los ámbitos sociales. Particularmente en el educativo, en especial al sector docente, le ha obligado a modificar su modo de trabajar para hacer compatible la enseñanza con las medidas sanitarias requeridas.

Cierto es que, tras el periodo estival, las comunidades autónomas afrontaron el inicio del curso actual (2020/2021) debatiendo, sobre todo para la etapa de secundaria, cuál sería la forma de enseñanza más acertada ante el panorama abundante de incertidumbres que se presentaba. Se barajaron distintas opciones, entre ellas la enseñanza semipresencial, alternativa que generaba muchas dudas, dado que las referencias que se tenían de cómo había funcionado la enseñanza online efectuada durante el confinamiento no eran altamente fiables, pues hay que reconocer que los resultados académicos reales fueron enmascarados. Por un lado, las dificultades de algunos alumnos y profesores con el manejo de las tecnologías y los fallos de las líneas de comunicación provocaron que el profesorado no fuese rigurosamente estricto en la evaluación; por otro lado, la “excesiva” ayuda con la que contaron muchos alumnos, brindada por sus familiares, en la realización de las tareas educativas, hicieron que desconozcamos los verdaderos niveles académicos conseguidos. 

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1 abril 2021 1
Sapere audae (atrévete a pensar)

EDUCACIÓN EMOCIONAL EN LA ESCUELA

EDUCACIÓN EMOCIONAL EN LA ESCUELA.

Autora: Maria Jose Daniel Huerta.

 

Con anterioridad a la pandemia ya se hablaba de la importancia de la educación emocional en los niños, incluso, en algún momento, se barajó la posibilidad de introducirla en el currículo escolar para enriquecer las competencias socioemocionales con la intención de beneficiar el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Actualmente, la indeseada presencia de la COVID-19 ha causado gran impacto a nivel psicológico en todos los sectores de la población. Según el informe Promoción del bienestar socioemocional de los niños y los jóvenes durante la crisis (2020) de la Unesco, la falta de socialización, la pérdida de allegados, la clausura de los colegios prolongada más allá de tres meses, las difíciles situaciones por las que han pasado algunas familias tras perderse muchos puestos de trabajo, la imposibilidad de salir a la calle todo lo que se quiere, etc., ha generado respuestas emocionales negativas como: estrés, ansiedad, incertidumbre, temor…, en niños y en personas adultas. Esta sucesión de acontecimientos ha llevado a que, a nivel internacional, se apueste por trabajar las habilidades socioemocionales en toda la comunidad educativa sin exclusión, concerniendo tanto a profesores como alumnos y familias.

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1 Febrero 2021 2
Sapere audae (atrévete a pensar)

¿DÓNDE ESTA LA BRECHA DIGITAL?

¿DÓNDE ESTA LA BRECHA DIGITAL?.

Autora: Maria Jose Daniel Huerta.

 

El confinamiento ordenado por el Gobierno el mes de marzo del año pasado provocó que los alumnos y el profesorado realizaran gran parte del curso 2019/2020 a distancia, usando las tecnologías. Mucho se ha hablado desde entonces de la brecha digital. Es un asunto de gran importancia, las Tecnologías de la Información y de la Comunicación son fundamentales para la sociedad actual, acercan la información a los lugares más remotos, favorecen la comunicación ciudadana y ofrecen infinitas posibilidades de acción a nivel laboral.     

Es evidente que el proceso de digitalización no se está ejecutando de forma igualitaria por todo el mundo, los recursos, las prioridades y los intereses marcan las variadas políticas seguidas por cada país. Según el Instituto Nacional de Estadística, algo más del 90% de los hogares de España goza de acceso a Internet. Por tanto, y sin despreciar ese casi 10% de familias que no disfrutan de este acceso, creo que la brecha digital que afecta a los españoles incide fundamentalmente en el grado de conocimiento que cada uno posee para utilizarlas apropiadamente y sacarles el mayor fruto posible.      

 

Como profesora que trabaja en la enseñanza obligatoria y en la universitaria, he comprobado durante la pandemia que existen dificultades para manejar provechosamente las herramientas digitales que poseemos.

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