¿ESTAMOS PREPARADOS PARA ATENDER A LA DIVERSIDAD?

03 DICIEMBRE 2018 1

Autora: Maria Jose Daniel Huerta.

Hablar de diversidad no es algo novedoso, sin embargo, no deja de ser un tema “delicado”. Como orientadora, soy consciente de que la diversidad conforma la realidad de nuestros centros educativos, y comprendo que todos los profesores tenemos que asumir nuestras funciones atendiendo a criterios que favorezcan la atención de las diferencias para conseguir la normalización del alumnado en el aula. Por tanto, trabajar la diversidad es un principio que ha de estar presente en la enseñanza para ofrecer la mejor opción a cada alumno en función de sus características y necesidades, primordial para contribuir a su desarrollo integral.

Como sabemos, en consonancia con la normativa vigente, es obligatorio disponer en los centros escolares de un plan de atención a la diversidad donde se recojan medidas y estrategias ordinarias y extraordinarias que, pudiendo ser puntuales o duraderas, sirvan para dar respuesta a las necesidades específicas de apoyo educativo. Por este motivo, cuando un alumno se escolariza en un colegio se toma en consideración su historia escolar, sus capacidades, sus dificultades de aprendizaje, así como sus condiciones personales, geográficas, culturales y sociales.

Además, en la misma línea, en las escuelas se llevan a cabo proyectos de inclusión con la intención de crear un clima de respeto hacia las diferencias, potenciando así un ambiente donde se contemplen y asuman como valores que cada uno tiene y que, sin duda alguna, enriquecen el proceso de enseñanza-aprendizaje.

A pesar de que estamos cada vez más sensibilizados con este tema y que la normativa educativa que hace referencia a la atención a la diversidad es muy extensa, a veces, me pregunto si verdaderamente se advierten las necesidades de cada alumno, o si la realidad es otra y estamos encorsetados en un sistema donde hablamos de un currículo con materias y bloques de contenidos que todos nuestros alumnos tienen que cursar. Si queremos atender a este principio no debemos dar la misma respuesta en todo caso. Por ejemplo, no puede ser que en las programaciones haya unos contenidos mínimos y que sean los mismos para todos, porque entonces no estamos atendiendo a las capacidades de cada uno de nuestros alumnos. Lo que para unos, o la mayoría, pueden resultar contenidos mínimos, quizá para una minoría no lo sean. Claro que, a estos efectos, algunos recurrirán a las adaptaciones curriculares, cosa que no está mal si consideramos que pueden facilitar el proceso de aprendizaje de los alumnos que presenten dificultades académicas. Pero en algunos casos el resultado final (que en nuestro sistema educativo se traduce a una nota numérica) no es el ideal, ya que en el supuesto de hacer adaptaciones curriculares significativas el alumno no logrará superar la asignatura a pesar de haber aprobado la adaptación curricular, por tanto, se facilita el proceso, pero no se conseguirán los mismos resultados. Sin embargo, no nos hartamos de hablar de igualdad, de inclusión…

Cuando nos referimos a que la enseñanza obligatoria es una enseñanza básica, habría que matizar muchos aspectos, y, en mi caso, tengo dudas que así sea. Vaya por delante que, como profesora y orientadora, estoy a favor de aprovechar al máximo la enseñanza y ofrecer multitud de posibilidades a los alumnos para que adquieran la mejor formación, pero no puede ser que lo que para unos resulten oportunidades para otros sean obstáculos y compliquen el proceso de obtención de un título oficial de una enseñanza obligatoria. Si como la Ley de educación establece, pretendemos el desarrollo integral de cada alumno y queremos atender a la diversidad “real”, no deberíamos poner límites ni por arriba ni por abajo, deberíamos respetar el desarrollo y la evolución de los alumnos, por lo que el progreso no debería ser el mismo para todos. Desde mi punto de vista, para conseguir una verdadera atención a la diversidad habría que replantearse las bases de nuestro sistema educativo actual e insistir más sobre este tema en la formación inicial del profesorado.

7 Mayo 2021 1
Sapere audae (atrévete a pensar)

LA EDUCACIÓN SEMIPRESENCIAL A DEBATE

LA EDUCACIÓN SEMIPRESENCIAL A DEBATE.

Autora: Maria Jose Daniel Huerta.

 

El curso pasado tuvo que clausurarse trabajando a distancia en la mayor parte de nuestro país. La realidad es que la COVID-19 ha generado una evidente revolución en todos los ámbitos sociales. Particularmente en el educativo, en especial al sector docente, le ha obligado a modificar su modo de trabajar para hacer compatible la enseñanza con las medidas sanitarias requeridas.

Cierto es que, tras el periodo estival, las comunidades autónomas afrontaron el inicio del curso actual (2020/2021) debatiendo, sobre todo para la etapa de secundaria, cuál sería la forma de enseñanza más acertada ante el panorama abundante de incertidumbres que se presentaba. Se barajaron distintas opciones, entre ellas la enseñanza semipresencial, alternativa que generaba muchas dudas, dado que las referencias que se tenían de cómo había funcionado la enseñanza online efectuada durante el confinamiento no eran altamente fiables, pues hay que reconocer que los resultados académicos reales fueron enmascarados. Por un lado, las dificultades de algunos alumnos y profesores con el manejo de las tecnologías y los fallos de las líneas de comunicación provocaron que el profesorado no fuese rigurosamente estricto en la evaluación; por otro lado, la “excesiva” ayuda con la que contaron muchos alumnos, brindada por sus familiares, en la realización de las tareas educativas, hicieron que desconozcamos los verdaderos niveles académicos conseguidos. 

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1 abril 2021 1
Sapere audae (atrévete a pensar)

EDUCACIÓN EMOCIONAL EN LA ESCUELA

EDUCACIÓN EMOCIONAL EN LA ESCUELA.

Autora: Maria Jose Daniel Huerta.

 

Con anterioridad a la pandemia ya se hablaba de la importancia de la educación emocional en los niños, incluso, en algún momento, se barajó la posibilidad de introducirla en el currículo escolar para enriquecer las competencias socioemocionales con la intención de beneficiar el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Actualmente, la indeseada presencia de la COVID-19 ha causado gran impacto a nivel psicológico en todos los sectores de la población. Según el informe Promoción del bienestar socioemocional de los niños y los jóvenes durante la crisis (2020) de la Unesco, la falta de socialización, la pérdida de allegados, la clausura de los colegios prolongada más allá de tres meses, las difíciles situaciones por las que han pasado algunas familias tras perderse muchos puestos de trabajo, la imposibilidad de salir a la calle todo lo que se quiere, etc., ha generado respuestas emocionales negativas como: estrés, ansiedad, incertidumbre, temor…, en niños y en personas adultas. Esta sucesión de acontecimientos ha llevado a que, a nivel internacional, se apueste por trabajar las habilidades socioemocionales en toda la comunidad educativa sin exclusión, concerniendo tanto a profesores como alumnos y familias.

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1 Febrero 2021 2
Sapere audae (atrévete a pensar)

¿DÓNDE ESTA LA BRECHA DIGITAL?

¿DÓNDE ESTA LA BRECHA DIGITAL?.

Autora: Maria Jose Daniel Huerta.

 

El confinamiento ordenado por el Gobierno el mes de marzo del año pasado provocó que los alumnos y el profesorado realizaran gran parte del curso 2019/2020 a distancia, usando las tecnologías. Mucho se ha hablado desde entonces de la brecha digital. Es un asunto de gran importancia, las Tecnologías de la Información y de la Comunicación son fundamentales para la sociedad actual, acercan la información a los lugares más remotos, favorecen la comunicación ciudadana y ofrecen infinitas posibilidades de acción a nivel laboral.     

Es evidente que el proceso de digitalización no se está ejecutando de forma igualitaria por todo el mundo, los recursos, las prioridades y los intereses marcan las variadas políticas seguidas por cada país. Según el Instituto Nacional de Estadística, algo más del 90% de los hogares de España goza de acceso a Internet. Por tanto, y sin despreciar ese casi 10% de familias que no disfrutan de este acceso, creo que la brecha digital que afecta a los españoles incide fundamentalmente en el grado de conocimiento que cada uno posee para utilizarlas apropiadamente y sacarles el mayor fruto posible.      

 

Como profesora que trabaja en la enseñanza obligatoria y en la universitaria, he comprobado durante la pandemia que existen dificultades para manejar provechosamente las herramientas digitales que poseemos.

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