La Responsabilidad social de las empresas, ¿un compromiso empresarial o una forma de conseguir más beneficios?

01 noviembre 2017

  Autora: Rosa Fernández Pérez.

El progreso, en resumen, ha dejado de ser un discurso que habla de mejorar la vida de todos para convertirse en un discurso de supervivencia personal

Zygmunt Bauman

            Continuamos en esta sección con la pregunta que se dejó pendiente en el apartado anterior.

En este artículo vamos a profundizar sobre la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) o empresarial. Este concepto no es actual, nació en Estados Unidos en los años 50 y en España en los años 90, provocado porque la, cada vez mayor internacionalización de las empresas españolas, indujo a que la sociedad se preocupara por el comportamiento de estas empresas.

Para conocer de qué vamos a tratar aquí, empezaremos por delimitar el concepto de RSC del que vamos a hablar, y éste es la “forma de dirigir los negocios donde las empresas asuman los impactos tanto económicos como sociales y medioambientales, que generan sus actividades, sobre el conjunto de stakeholders o “grupos de interés” (clientes, empleados, accionistas, comunidades locales, medioambiente, ciudadanía, etc…).

            La Comisión Europea también la definió así en el año 2001.

            Hemos de tener presente que las empresas son parte integrante de la sociedad, por tanto, ¿ante quién debe responder de todas sus acciones?

Parece lógico pensar que debe responder ante todos aquellos agentes a los que afecte su actividad. Es lo que Freeman denominó stakeholder o “grupo de interés”. Los stakeholders son aquellos grupos o personas individuales afectadas por la actividad empresarial. Los stakeholders también tienen otra función, y es que hacen posible que la empresa funcione.

            Este concepto de empresa social y responsable éticamente ante los stakeholders, cobra importancia, sobre todo a principios de la década de 1990. En02 noviembre 2017 2 esta época, la globalización prometía un futuro lleno de buenos pronósticos que auguraban un gran desarrollo a nivel mundial. Pero todas esas expectativas se han ido desvaneciendo. La globalización no ha conseguido lo que se pretendía con ella, sino que cada vez existen más personas sin derechos legales, subsistiendo precariamente, mayores niveles de injusticias y desigualdades. Las multinacionales están fuera del alcance de la regulación de muchos Estados. De hecho, muchas de ellas tienen más “poder” que los propios Estados. El sector empresarial utiliza la laxitud y debilidad de legislaciones nacionales para incrementar sus beneficios. Lo hace a consta, en la mayoría de ocasiones, de provocar daños ambientales, esclavitud infantil, explotación laboral y todo aquello que va en contra del desarrollo sostenible.

La globalización ha producido un distanciamiento geográfico entre el lugar en el que la empresa toma las decisiones y los lugares donde éstas tienen repercusiones. Además de lo anterior, existen multitud de intermediarios en la cadena de producción y comercialización (subcontratas). Esto favorece que la empresa se despreocupe de sus responsabilidades.

No hemos de olvidar que el sector privado está cada vez más está implicado en prestar servicios de gran efecto para la vida de las personas y que tradicionalmente eran facilitados por el sector público (servicios de salud, educación, suministro de agua, energía, etc…).

            Este panorama debe hacernos reflexionar que, o las empresas actúan con responsabilidad ética, asumiendo todos los efectos e impactos que producen sus acciones, o será difícil continuar una vida “vivible”.

            Las exigencias de la Responsabilidad social corporativa son voluntarias para las compañías, pero ¿cómo de voluntario podemos considerar el comportamiento de las empresas? Hay que tener presente que las empresas tienen unas “obligaciones sociales” y, para ello, deben “rendir cuentas” a la sociedad de sus acciones.

            Los retos de la responsabilidad de las empresas se amplían para introducirse en la preocupación de “cuidar” nuestra sociedad. El avance hacia sociedades más justas, el respeto a la dignidad de todas las personas o el desarrollo sostenible solo pueden presentar su sentido más plenificador en esta dirección de la dinámica de la responsabilidad entendida como cuidado (Cruz, C, 2009. “Los rostros silenciados de la responsabilidad).

            Para algunos esta política empresarial de RSC se ha convertido en una herramienta de imagen corporativa y de ganar más dinero. Para conseguir que esto no se produzca quizás necesitamos más ciudadanos responsables e instituciones justas. “Ciudadanos responsables” que decidan con su “consumo” no apoyar a este tipo de empresas, y más “instituciones justas” que asuman su papel de “cuidar” la sociedad en la que forman parte.

            Como ciudadano y consumidor, ¿Qué tipo de empresas y entidades estás apoyando?           

            Reflexión que la dejamos para la siguiente entrega.

Imágenes: Pixabay. 

2 ENER 2022
Un compromiso para la sostenibilidad

ECONOMIA SOCIAL SOLIDARIA

ECONOMIA SOCIAL SOLIDARIA.

Autora: Rosa Fernández Pérez.

   

En la actualidad hablar de economía social, parece una invención más que una realidad. El término hace pensar en una economía distanciada del logro de una rentabilidad monetaria.  A pesar de la percepción del vocablo, este tipo de economía existe y está regulada en una norma. La ley la define como el conjunto de las actividades económicas y empresariales, que en el ámbito privado llevan a cabo aquellas entidades que, de conformidad con los principios recogidos en el artículo 4, persiguen bien el interés colectivo de sus integrantes, bien el interés general económico o social, o ambos (artículo 2 de la Ley 5/2011, de 29 de marzo, de Economía Social).

Por tanto, esta economía está formada por empresas y entidades que realizan actividades en el ámbito privado, pero con características diferentes a las llamadas empresas del capital. Son “una forma diferente de hacer empresa”. Esta diferencia se manifiesta en su compromiso fundacional con una serie de valores y principios de actuación que constituyen su lógica organizativa y su actividad empresarial en base a los siguientes elementos: a) una clara preeminencia de las personas sobre el capital; b) la apuesta por la autonomía y democracia en la gestión; c) la solidaridad (interna y externa) y; d) la prioridad del servicio a sus miembros y a la comunidad por encima de la consecución de beneficios (Monzón, 2003; Chaves et. al, 2003).

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1 Nov 2021 1
Un compromiso para la sostenibilidad

EL ABANDONO DE NUESTROS PUEBLOS TIENE CONSECUENCIAS

EL ABANDONO DE NUESTROS PUEBLOS TIENE CONSECUENCIAS

Autora: Rosa Fernández Pérez.

   

                                                           “La Tierra ofrece lo suficiente como para satisfacer lo que cada hombre necesita, pero no para lo que cada hombre codicia” (Gandhi)

El libro de Sergio del Molino ha dado nombre a amplias zonas de la España interior: “la España vacía”, y también ha avivado la discusión política, social y económica sobre la pérdida de población de las zonas rurales. Un medio rural que supone el 80% del territorio español, pero en él solo vive el 20% de la población, y esa cifra va en descenso[i]. Cifras alarmantes que han llevado a  hablar de la “no rentabilidad económica” de ciertos servicios en los pueblos, como la sanidad, educación, transporte público, etc…

Históricamente, desde los años 50 y 60 con el comienzo de la industrialización, en España comenzó el proceso de despoblación del mundo rural, que produjo un desplazamiento progresivo de personas de los pueblos a la ciudad. En un primer momento, las ciudades se construyen para albergar a trabajadores de las nuevas fábricas e industrias, construyendo para ello, bloques de viviendas rápidas y en vertical, para alojar a la mayor cantidad de personas posibles en el menor espacio. Construcciones y formas de diseño de viviendas y edificios que favorece una vida urbana generadora de desinterés por lo que le sucede al otro (Luja y otros, 2014).  Estas aglomeraciones de población en núcleos urbanos pasan a convertirse en residencias para ciudadanía que debe producir, además de lugares que favorecen el aislamiento de las personas, la insensibilidad en todo aquello que no sean intereses personales y la desafección de lo público (Camps, 1993).

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4 mayo 2021
Un compromiso para la sostenibilidad

ETAPA DE INCERTIDUMBRE O DE CERTIDUMBRE: ES CUESTION DE PERSPECTIVA

ETAPA DE INCERTIDUMBRE O DE CERTIDUMBRE: ES CUESTION DE PERSPECTIVA.

 

Autora: Rosa Fernández Pérez.

    La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes

 (John Lennon)

Vives en un mundo organizado, o al menos, eso crees. Todo tiene sus leyes, sus espacios, su simbología y así te sientes sereno, porque este “aparente” orden te ofrece tranquilidad. Aunque existan tormentas, terremotos, enfermedades, … ansias el equilibrio que desprende la inercia de lo conocido. Esta distribución del orden se establece desde el mundo de lo material. Así, te sientes sereno con tus sitios de ocio, tus lugares de compra, tu nuevo móvil, tu nuevo traje, …; y el consumir y ver a personas por las calles te da la sensación de alegría y de progreso.

 Este progreso alimentado desde el capital, parece que te reporta grandes beneficios materiales, pero no piensas en todas las desventajas sociales que van asociadas a él. Los valores culturales y sociales, el valor de la sabiduría, el cuidado del pensamiento, del conocimiento y los grandes pensamientos filosófico, han sido suplantados por un sistema racional, que generó, lo que Weber[1]  llamó “desencantamiento” del mundo. 


[1] Weber, Max (1864-1920), fue un sociólogo, filósofo, economista, jurista, historiador y politólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración pública,

  

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