El barniz que pule nuestra realidad

07 MARZO 2020 01

  Autora: Rosa Fernández Pérez.

           

Todos conocemos cómo triunfar en la sociedad actual:

  • Si tiene un jefe, dígale que “si” a todo, no ponga en duda su criterio y sobre todo, sonría. Eso sí, alguna vez dígale algo interesante de su “vida”, nunca algo profesional. 
  • No destaque profesionalmente, ni tenga ideas brillantes, o simplemente buenas. Si las tiene, olvídese de ellas, y no las diga en alto. Si lo hace, será discriminado y relegado a un lugar que será “mirar a la pared” o el “lugar de pensar”, para que reflexione sobre el desacato cometido. 
  • Asista a todos los evento lúdicos con los compañeros de trabajo, comidas, recepciones, actos de reconocimiento, etc… Si no lo hace, creerán que no forma parte de “su círculo” y no le tomarán en serio, será arrinconado en el trabajo y un “ente en el olvido”. 
  • No lea libros publicados por académicos, científicos, escritores de prestigio,… eso no es lo que cuenta. Lo importante es leer internet, periódicos y folletos varios, así podrá hablar de lo que habla todo el mundo y no se sentirá discriminado. 
  • Si piensa que es un profesional, ¡cambie¡, es mejor que aprenda a sonreír y no ser una persona discordante. Este sistema no va a aceptar a alguien que cuestiones los programas laborales, y mucho menos, aquel que intente actuar desde la ética y la moral (aunque todo el mundo hable de ello). 
  • No se sienta orgulloso por un trabajo bien hecho o contento con lo que ha realizado, puede suponer que será objeto de represalias (el poder dominante no tolera este comportamiento). 
  • Cuide su imagen, cómo viste y como se mueve. Siga la línea marcada por vestimenta de los jefes, del poder tácito. Si destaca de alguna manera, ya está perdido!!!! 

            Quizás se sienta identificado con alguna de estas situaciones, o con otras similares; o quizás no. Sea de una forma u otra piense en la situación actual. Tal como se publicó en un artículo periodístico, estamos en la “La sociedad del sándwich mixto: A nadie le disgusta un sándwich mixto pero difícilmente alguien lo elegiría para el menú de su boda o como última cena en el corredor de la muerte” (Periódico El Mundo, 4 de septiembre de 2019). Según Deneault, nos encontramos en un momento histórico en el que ha cristalizado un peligroso fenómeno social: la mediocracia. Este concepto es “estar en la media”, ni arriba ni abajo. Pero lo realmente significativo es la instauración, en la sociedad de la mediocracia, de la conformidad en todos sus miembros. Este conformismo alienta a vivir y trabajar de manera automática, sin plantearse razones ni causas y sin pensar en el porqué de las cosas. De hecho, todos los trabajos están estandarizadas, las decisiones marcadas por las llamadas “crisis económicas” y “estar a la moda” sigue un patrón muy definido, sin diferencias.

            ¿Por qué estamos tan apocados intelectualmente, sin plantearnos lo que sucede a nuestro alrededor? Quizás es que, cualquier cuestión actual, se justifica desde la perspectiva económica. Cualquier problema se ataja desde lo financiero, en resumen, el dinero marca nuestras decisiones.

            Se sabe que en la sociedad actual, los ricos son más ricos y se siguen enriqueciendo porque les fluye la riqueza de forma ¿inevitable?. Esta afirmación se respalda desde muchos campos, convirtiéndose en algo que no se cuestiona. Nuestro cerebro lo que quiere es llegar a ser rico a consta de lo que sea, y de manera inmediata. No nos planteamos que si  la desigualdad entre las personas es elevada, quizás es porque dejamos que suceda.

            Nos encontramos en una sociedad donde se han acuñado términos que aceptamos sin más, sin pensar, sin analizar las consecuencias. Subscribimos que nos identifiquen como “recursos humanos”; clientes del Black Friday; hablamos sobre los problemas de “los mayores”, “de los “migrantes”, de los “sin techo”, de los “ilegales”; ahora ya no se despide del puesto de trabajo, simplemente “flexibilizamos” las plantillas para mejorar el empleo; ahora los trabajadores de la banca pasan a ser “asesores financieros” (quizá para poder exigirles más responsabilidades); ahora existen muchos “conflictos bélicos”; tenemos problemas, pero son un “daño colateral” inevitable; no podemos actuar de forma moral porque es necesario pagarnos la hipoteca, el coche, dar de comer a nuestros hijos. Así, vivimos con “mascotas”, no con animales.  

2 ENER 2022
Un compromiso para la sostenibilidad

ECONOMIA SOCIAL SOLIDARIA

ECONOMIA SOCIAL SOLIDARIA.

Autora: Rosa Fernández Pérez.

   

En la actualidad hablar de economía social, parece una invención más que una realidad. El término hace pensar en una economía distanciada del logro de una rentabilidad monetaria.  A pesar de la percepción del vocablo, este tipo de economía existe y está regulada en una norma. La ley la define como el conjunto de las actividades económicas y empresariales, que en el ámbito privado llevan a cabo aquellas entidades que, de conformidad con los principios recogidos en el artículo 4, persiguen bien el interés colectivo de sus integrantes, bien el interés general económico o social, o ambos (artículo 2 de la Ley 5/2011, de 29 de marzo, de Economía Social).

Por tanto, esta economía está formada por empresas y entidades que realizan actividades en el ámbito privado, pero con características diferentes a las llamadas empresas del capital. Son “una forma diferente de hacer empresa”. Esta diferencia se manifiesta en su compromiso fundacional con una serie de valores y principios de actuación que constituyen su lógica organizativa y su actividad empresarial en base a los siguientes elementos: a) una clara preeminencia de las personas sobre el capital; b) la apuesta por la autonomía y democracia en la gestión; c) la solidaridad (interna y externa) y; d) la prioridad del servicio a sus miembros y a la comunidad por encima de la consecución de beneficios (Monzón, 2003; Chaves et. al, 2003).

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1 Nov 2021 1
Un compromiso para la sostenibilidad

EL ABANDONO DE NUESTROS PUEBLOS TIENE CONSECUENCIAS

EL ABANDONO DE NUESTROS PUEBLOS TIENE CONSECUENCIAS

Autora: Rosa Fernández Pérez.

   

                                                           “La Tierra ofrece lo suficiente como para satisfacer lo que cada hombre necesita, pero no para lo que cada hombre codicia” (Gandhi)

El libro de Sergio del Molino ha dado nombre a amplias zonas de la España interior: “la España vacía”, y también ha avivado la discusión política, social y económica sobre la pérdida de población de las zonas rurales. Un medio rural que supone el 80% del territorio español, pero en él solo vive el 20% de la población, y esa cifra va en descenso[i]. Cifras alarmantes que han llevado a  hablar de la “no rentabilidad económica” de ciertos servicios en los pueblos, como la sanidad, educación, transporte público, etc…

Históricamente, desde los años 50 y 60 con el comienzo de la industrialización, en España comenzó el proceso de despoblación del mundo rural, que produjo un desplazamiento progresivo de personas de los pueblos a la ciudad. En un primer momento, las ciudades se construyen para albergar a trabajadores de las nuevas fábricas e industrias, construyendo para ello, bloques de viviendas rápidas y en vertical, para alojar a la mayor cantidad de personas posibles en el menor espacio. Construcciones y formas de diseño de viviendas y edificios que favorece una vida urbana generadora de desinterés por lo que le sucede al otro (Luja y otros, 2014).  Estas aglomeraciones de población en núcleos urbanos pasan a convertirse en residencias para ciudadanía que debe producir, además de lugares que favorecen el aislamiento de las personas, la insensibilidad en todo aquello que no sean intereses personales y la desafección de lo público (Camps, 1993).

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4 mayo 2021
Un compromiso para la sostenibilidad

ETAPA DE INCERTIDUMBRE O DE CERTIDUMBRE: ES CUESTION DE PERSPECTIVA

ETAPA DE INCERTIDUMBRE O DE CERTIDUMBRE: ES CUESTION DE PERSPECTIVA.

 

Autora: Rosa Fernández Pérez.

    La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes

 (John Lennon)

Vives en un mundo organizado, o al menos, eso crees. Todo tiene sus leyes, sus espacios, su simbología y así te sientes sereno, porque este “aparente” orden te ofrece tranquilidad. Aunque existan tormentas, terremotos, enfermedades, … ansias el equilibrio que desprende la inercia de lo conocido. Esta distribución del orden se establece desde el mundo de lo material. Así, te sientes sereno con tus sitios de ocio, tus lugares de compra, tu nuevo móvil, tu nuevo traje, …; y el consumir y ver a personas por las calles te da la sensación de alegría y de progreso.

 Este progreso alimentado desde el capital, parece que te reporta grandes beneficios materiales, pero no piensas en todas las desventajas sociales que van asociadas a él. Los valores culturales y sociales, el valor de la sabiduría, el cuidado del pensamiento, del conocimiento y los grandes pensamientos filosófico, han sido suplantados por un sistema racional, que generó, lo que Weber[1]  llamó “desencantamiento” del mundo. 


[1] Weber, Max (1864-1920), fue un sociólogo, filósofo, economista, jurista, historiador y politólogo alemán, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración pública,

  

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