LA LOCALIZACIÓN DE LA EMPRESA

1 octubre 2018 1

Autora: Roberto Alonso Tajadura

La elección del lugar físico en que deben llevarse a cabo las actividades y los procesos constituye una de las decisiones más importantes que pueden adoptarse cuando se constituye una empresa. La localización representa una decisión de carácter vinculante, estructural y estratégico, difícil de corregir una vez adoptada, y que condiciona a las empresas durante un largo periodo de tiempo, incluso, toda su vida. En muchos casos, de ella depende el despegue de una empresa.

A la hora de considerar la localización de la empresa, la problemática no radica tanto en convenir su significado, como en establecer su localización óptima, es decir, el lugar en que, con la mayor eficiencia posible, se maximice el empleo de los factores productivos que intervienen en sus procesos.

La localización óptima de la empresa es, pues, una cuestión que encierra una gran complejidad. En el proceso de decisión no sólo influyen múltiples factores, sino también la necesidad de introducir un sistema de ponderación que valore el peso de cada uno de ellos.

Con independencia de la naturaleza del producto y del sector al que pertenece una empresa, pueden clasificarse los diferentes factores de localización en función de la demanda, la oferta y el entorno.

Desde el punto de vista de la demanda, ya sea actual o potencial, deben valorarse, entre otros, los siguientes factores:

        –         La capacidad del mercado para absorber la producción prevista.

         El estado de los canales de distribución y comercialización.

         El poder adquisitivo de los consumidores.

Del mismo modo, en relación con la oferta, deben tenerse en cuenta:

         El acceso a los factores productivos (materias primas, suministros, energía, etc.).

         La disponibilidad de mano de obra cualificada.

         La incidencia de los costes de explotación (calificación y precio del suelo, sueldos y salarios, etc.).

En cuanto al entorno, es preciso contemplar:

         Las condiciones técnicas (dotación de infraestructuras y comunicaciones, impacto medioambiental, seguridad frente a siniestros, etc.).

         Las condiciones sociopolíticas (conflictividad laboral, nivel de bienestar social, estabilidad política, etc.).

         Las condiciones económicas y financieras (sistemas de ayuda financiera en términos de subvenciones y “créditos blandos”, ventajas fiscales, etc.).

Junto a estos factores, resulta, en ocasiones, determinante considerar el llamado factor de aglomeración derivado del aprovechamiento de las sinergias1 octubre 2018 2 ocasionadas por la acumulación de empresas que se dedican a una misma actividad económica en un determinado espacio. Buen ejemplo de esta aglomeración lo constituyen los polígonos empresariales, los parques tecnológicos o ciertas áreas comerciales.

En relación con la localización de las empresas, conviene, por último, saber que éstas deben contar necesariamente con un domicilio social y un domicilio fiscal, que no tienen por qué coincidir.

El domicilio social es aquel lugar o dirección en que se haya el efectivo centro de administración y dirección de la empresa, o en que radique su principal establecimiento o explotación, esto es, donde se encuentre el mayor valor de su inmovilizado. Se considera como efectivo centro administrativo o de gestión aquel en que se celebran las juntas y asambleas generales.

En virtud del principio de libertad de las empresas para emplazar su actividad económica, el domicilio social puede ser cualquier lugar situado en territorio español que reúna las condiciones oportunas.

Por lo demás, el domicilio social debe figurar obligatoriamente en la escritura pública que se inscriba en el Registro Mercantil, o de Cooperativas, en el momento de constitución de la empresa, al objeto de que cualquier interesado pueda localizarla y ponerse en contacto con ella. Sea como fuere, la ubicación del domicilio social determinará:

         El Registro Mercantil en que deba inscribirse la empresa.

         Los juzgados competentes en que se ejerzan las posibles acciones legales.

         La Delegación Tributaria en que se practiquen las obligaciones fiscales.

         La normativa local y autonómica que pueda aplicarse.

Por último, debe quedar claro que el domicilio fiscal es aquel lugar que adscribe o vincula a la empresa a una determinada oficina tributaria para el pago de sus obligaciones tributarias. Legalmente, es el que corresponde con el mencionado centro de administración y dirección de la empresa. Por ello, solamente coincidirá el domicilio fiscal con el social, cuando éste se establezca en función del expresado centro administrativo y de dirección.

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LAS FRANQUICIAS.

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05 eNERO 2020 01
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LAS SOCIEDADES COLECTIVAS Y COMANTITARIAS

LAS SOCIEDADES COLECTIVAS Y COMANTITARIAS.

Autor: Roberto Alonso Tajadura.

 

Un empresario individual es una persona física, mayor de edad y con capacidad de obrar, que ejerce de forma habitual y en nombre propio, como único propietario y con ánimo lucro (obtención de beneficios), una actividad económica o industrial, asumiendo en exclusiva la capacidad de decisión en un negocio. Además, puede hacerlo con o sin trabajadores por cuenta ajena a su cargo.

En el ejercicio de su actividad, para cuyos inicios no se requiere un capital mínimo previamente establecido, la responsabilidad que asume frente a terceros tiene carácter personal y es ilimitada. 

Desde el punto de vista legal, la personalidad jurídica de la empresa coincide con la de su titular, el propio empresario individual. Por esta razón, la inscripción del mismo en el Registro Mercantil es potestativa y tiene, por tanto, carácter voluntario.

Por su parte, desde el punto de vista fiscal, el empresario individual está sujeto al Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

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LAS ESTRATEGIAS COMPETITIVAS DE LA EMPRESA (III). CRECIMIENTOS, FUSIONES Y OPAS.

LAS ESTRATEGIAS COMPETITIVAS DE LA EMPRESA (III).

CRECIMIENTO, FUSIONES Y OPAS.

Autor: Roberto Alonso Tajadura.

El progresivo aumento de la capacidad productiva de las empresas ha constituido la forma tradicional de las empresas para reforzar su posición competitiva y reducir su vulnerabilidad en los mercados.

No en vano, las ventajas competitivas que proporciona el crecimiento empresarial se manifiestan fácilmente en la obtención de economías de escala procedentes de la continua reducción de los costes medios de producción, y la consecución de efectos sinérgicos derivados de la eliminación de duplicidades y la integración de sistemas de gestión, redes comerciales, etc.

Sea como fuere, son dos las estrategias de crecimiento que pueden distinguirse:

      estrategias de crecimiento interno o natural.

      estrategias de crecimiento externo o financiero.

El crecimiento interno constituye la forma natural de desarrollo y aumento de las empresas. Este crecimiento se basa en la ejecución de inversiones dirigidas a ampliar la estructura productiva ya existente. Se trata, pues, de un crecimiento orgánico ocasionado por la propia evolución de la empresa. 

Ejemplos de crecimiento interno podemos encontrarlos entre aquellas empresas que invierten en su propia actividad y deciden ampliar las instalaciones existentes instalaciones o inaugurar otras en nuevos lugares.

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