Autora: Noelia Sanchez Gómez.
Nos pasamos muchas horas de nuestra vida viendo audiovisuales ya sea cine, publicidad, series, videojuegos, etc. Es por ello que creo necesario que los más pequeños tengan referentes culturales sólidos para poder disfrutar y discernir mejor esos contenidos que “consumen”. Revisar a los clásicos del cine siempre es una buena manera de comenzar esa tarea. Los clásicos nos pueden ayudar, tanto a pequeños como a grandes, a comprender mejor el bombardeo de imágenes a los que estamos sometidos continuamente.
El cine es un arte, y como tal nos transmite emociones, lecciones y capacidad crítica, pero además nos entretiene. Realizar una actividad donde pueda participar toda la familia siempre es agradable y creo que visionar películas puede unir más estrechamente los vínculos familiares pasando un buen rato, más si cabe en estos meses de frío.
Mi primera recomendación es ‘La bruja novata’. Esta película de la factoría Disney, realizada en 1971, tiene como protagonista a una alocada aprendiz de bruja, que encarna maravillosamente Ángela Lansbury. Enmarcada en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial, la protagonista tiene que acoger a tres hermanos evacuados por los bombardeos en su casa de campo. Juntos vivirán divertidas aventuras buscando las palabras mágicas para un último conjuro que acabaría con los malos (los nazis).
Este clásico, como ya había hecho anteriormente Disney, mezcla estupendamente a los protagonistas con personajes animados y canciones pegadizas. Sí, se parece a ‘Mary Poppins’, además comparte protagonistas, músicos y hasta director (Robert Stevenson), pero esta historia, basada en la novela de Mary Norton, aunque es menos conocida es igual de imprescindible. De hecho, en mi opinión es más sencilla y encantadora.
Pienso que esta película es esencial para entender algunas referencias de largometrajes más actuales de magia y fantasía, como la célebre saga de Harry Potter. Podemos destacar los efectos especiales, que aunque ahora nos puedan parecer rudimentarios, fueron espectaculares para la época: camas que vuelan, armaduras que caminan solas, mezcla de imagen real con imágenes animadas.
Cabe destacar los créditos del inicio del largometraje que con grandes trazos y cuidados dibujos nos descifran la película y podemos localizar, al menos los mayores, el marco en el que se desarrolla la historia.
Para aquellos que la queráis ver en versión original su título es ‘Bedknobs and Broomsticks’, también la podréis encontrar como ‘Travesuras de una bruja’ en el formato hispanoamericano.
Antes de exponer a nuestros hijos a esta divertida película es recomendable hablarles de su contexto histórico, pues es necesario que entiendan que es antigua y que algunos roles están interpretados con los valores de la época (aunque bien es cierto, que aún siendo de Disney, no es de las más peligrosas en cuanto a encasillamiento de roles).
Con esta película los más pequeños disfrutarán, junto a los protagonistas, de los viajes a mundos increíbles con una cama como medio de transporte. Y los mayores, seguramente, revivirán el recuerdo de la niñez y se divertirán con los toques de humor y realidad que nos brinda el largometraje.
En próximas entradas continuaré recomendando contenidos audiovisuales para el disfrute de toda la familia.